La iniciativa de la Archidiócesis de Burgos conecta templos y museos mediante una estrategia común de promoción y gestión y prepara ya actuaciones para musealizar la iglesia de Gumiel de Izán y la colegiata de Peñaranda de Duero.
Cinco de los diecisiete espacios que integran Ars Museorum, el nuevo proyecto de la archidiócesis de Burgos para la gestión y promoción del patrimonio histórico-artístico religioso, se encuentran en la Ribera del Duero. La iglesia de San Juan y la iglesia de Santa María de Aranda, la colegiata de Santa Ana de Peñaranda, el monasterio de Santa María de La Vid y la iglesia de Santa María de la Asunción de Gumiel de Izán forman parte de una red que nace para conectar algunos de los principales templos de la provincia mediante una estrategia común de promoción, digitalización y dinamización cultural.
Impulsado por la Fundación Ars Burgensis en colaboración con la Fundación Las Edades del Hombre, Ars Museorum reúne inicialmente diecisiete enclaves patrimoniales distribuidos por toda la provincia con un objetivo doble: facilitar su conocimiento y convertirlos en una red capaz de generar nuevas oportunidades para el territorio. La iniciativa incorpora una plataforma digital con información de cada templo, modelos tridimensionales, autoguías en varios idiomas, códigos QR y un pasaporte digital que permitirá al visitante completar el recorrido por los distintos espacios.
El director general de la Fundación Ars Burgensis, Rodrigo Saiz García, explica que el proyecto responde a una sociedad distinta a la de hace unas décadas. «Burgos es una provincia riquísima en patrimonio, especialmente religioso, y contamos con unos monumentos impresionantes», indica Saiz. El objetivo de Ars Museorum es hacer más visible esa riqueza y acercarla a un público cada vez más amplio y diverso.
Uno de los objetivos es que los visitantes no conozcan los monumentos de forma aislada, sino como parte de un itinerario. La propia plataforma recomendará otros espacios cercanos de la red, de manera que quien visite la colegiata de Peñaranda pueda descubrir también la iglesia de Gumiel de Izán o el Museo de Arte Sacro de San Juan en Aranda. «El que va a Peñaranda sabe que cerquita le va a quedar Gumiel; el que va a Gumiel, cerquita le va a quedar San Juan de Aranda», explica Saiz.
La Ribera será además escenario de las primeras actuaciones vinculadas al proyecto. En Gumiel de Izán ya está concedida la financiación para musealizar la iglesia de Santa María de la Asunción, mientras que en Peñaranda de Duero la Fundación Ars Burgensis, la parroquia y el Ayuntamiento trabajan conjuntamente para optar a una convocatoria de ayudas de la Diputación Provincial con el objetivo de acometer la musealización de la colegiata. Además, durante el mes de agosto la iglesia de Gumiel acogerá Nebulosa, una propuesta artística inmersiva que combina iluminación, sonido y proyecciones sobre la arquitectura del templo para ofrecer una nueva forma de contemplar y poner en valor el patrimonio histórico. La instalación, creada por el arquitecto burgalés Guillermo Escribano y que ya ha pasado por templos como San Gil de Burgos o las iglesias de Castrojeriz y Melgar de Fernamental, llegará este verano por primera vez a la Ribera.
Más allá de estos diecisiete espacios, Sáiz considera que Ars Museorum puede convertirse también en una oportunidad para otros templos del medio rural. El responsable de la Fundación Ars Burgensis compara la iniciativa con «una autopista cultural» de la que irán surgiendo «carreteras secundarias», de modo que el aumento de visitantes a los grandes enclaves termine beneficiando también a iglesias y localidades cercanas, además de facilitar futuras incorporaciones a la red.
El director de Ars Burgensis considera igualmente que un patrimonio conocido y visitado tiene más posibilidades de conservarse. En una provincia con casi un centenar de bienes de interés cultural de titularidad eclesiástica, el proyecto pretende contribuir a afrontar el reto de mantener un patrimonio tan amplio y disperso.
Sáiz subraya, además, que Ars Museorum no nace para convertir las iglesias en museos, sino para ayudar a descubrir su valor histórico, artístico y también espiritual. Recuerda que la inmensa mayoría de los templos que forman parte de la red siguen siendo lugares de culto y entiende que el arte y la belleza continúan siendo una forma de encuentro abierta a cualquier visitante. «Hay muchas personas que se acercan a los templos sin ningún prejuicio, dispuestas a dejarse embargar por el arte», afirma. «Esa tranquilidad y esa belleza que se experimentan dentro de una iglesia también son Evangelio».